La soledad del que escribe.
Del que ama en silencio.
Del que sueña imposibles.
Del espacio inexacto,
donde tú existe y yo no.
La soledad del que olvida
amparado en el dolor.
La soledad del recuerdo perdido
disperso en el pasado.
La soledad del descreido,
más solo aún en su incredulidad.
Es la soledad conocida, la deseada.
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