martes, 21 de agosto de 2018

Con los cinco sentidos





¿Qué preferir, pedir o soñar
si todo es pasajero?
Cada célula, átomo,
lágrima, risa... soy yo.
Y no querría ser otra cosa
que mortal.

Prefiero el maullido del gato,
al discurso del político.
El cielo gris, tormentoso,
al plácido azul vacío.
Prefiero una palabra tuya
que basta para sanarme,
a la oración pedigüeña
de un dios sordo y mudo.
Prefiero las palabras reales,
esas que duelen
a las bonitas que se marchitan
en cuanto son pronunciadas.
Prefiero que los golpes
me lleguen de frente
antes que los que me guardan
las espaldas, sufran.
Me gusta el mar,
mis musas son de espuma salada.
Me gustan los poemas
que se escriben solos
a forzar las palabras y prostituirlas.
La oscuridad a la luz, La noche al día.
Las estrellas sin luna.
Prefiero no ser creyente
y sí creer en el hombre, Esperanza.
Me gusta el peso de los libros
y sí, que ocupen un sitio.
Los amigos atrapados “en mis redes”
y sin embargo libres.
Que mi ego a tu lado, se vuelva modesto.
Y aún así lo hagas volar…

Pero sobre todo, prefiero morir
antes que olvidarte,
antes que olvidarme.

lunes, 2 de abril de 2018

La negación de lo evidente

Me niego dardo la espalda
al reflejo de la certeza.
Me ignoro. Me refugio
en la forma del seno.
Pero no nazco, perezco.
Y mientras, sobrevivo.

Cuando cae la lluvua

La piel marca las cicatrices con sangre.
Y aún secas queda su tenue rastro.
Las que no se ven, sangran más tiempo.
Duran una vida tras otra. Tuya y ajena.
Otro dolor no cura ese dolor.
La venganza, como el siguiente clavo...
Sólo ahonda la herida

martes, 23 de enero de 2018

Sueños

Sueño con la luna.
A veces se queda callada,
se vuelve oscura.

O responde a mis sueños.
Y me sonríe
con labios plateados.

Nunca es igual.
Pocas veces la misma.
Cada noche, distinta.

Y se llena, se vacía.
Blanca, azul, roja, negra.
Parecida. Diferente.

Me desvela el misterio
de sus oquedades.
Tan profundas, tan secretas.

Y se cubre con noches
eternas y frías.
Donde nadie la ve.

Y yo...
yo sueño con la luna.